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Parabenos, Sulfatos y Siliconas: ¿Realmente Son Malos?

Parabenos, Sulfatos y Siliconas: ¿Realmente Son Malos?

Si prestás atención a las etiquetas de cosmética, seguro viste las palabras mágicas: "sin parabenos", "sin sulfatos", "sin siliconas". Parece que estos ingredientes son los villanos de la belleza moderna. Pero, ¿qué dice la ciencia realmente? ¿Son peligrosos o estamos cayendo en pánico sin fundamento?

Vamos a analizar cada uno con evidencia, sin alarmismo ni complacencia, para que puedas tomar decisiones informadas sobre lo que ponés en tu piel.

Parabenos: el ingrediente más demonizado

¿Qué son?

Los parabenos son conservantes que se usan en cosmética desde la década de 1920. Su función es prevenir el crecimiento de bacterias, hongos y levaduras en productos que contienen agua. Los más comunes son methylparaben, ethylparaben, propylparaben y butylparaben.

¿Por qué los demonizaron?

En 2004, un estudio de Philippa Darbre encontró parabenos en muestras de tejido tumoral mamario. Los medios extrapolaron esto a "los parabenos causan cáncer de mama", pero el estudio tenía limitaciones importantes:

  • No incluía un grupo control (muestras de tejido sano para comparar).
  • No demostraba causalidad, solo presencia.
  • Las concentraciones encontradas eran extremadamente bajas.

¿Qué dice la ciencia actual?

La FDA, la Unión Europea, el CIR (Cosmetic Ingredient Review) y prácticamente todos los organismos regulatorios del mundo coinciden en que los parabenos en las concentraciones usadas en cosmética son seguros. La UE establece límites máximos (0.4% para parabenos individuales, 0.8% para mezclas) y ha prohibido cinco parabenos específicos de cadena larga por precaución.

Los parabenos de cadena corta (methyl y ethylparaben) tienen un perfil de seguridad muy sólido respaldado por décadas de uso y estudio.

El contraargumento real

Donde sí hay debate legítimo es en el efecto acumulativo: usamos parabenos en múltiples productos a lo largo del día. Aunque cada producto esté dentro de los límites seguros, ¿la exposición total también lo está? Es una pregunta válida que la ciencia sigue investigando.

Sulfatos: ¿enemigos del cabello?

¿Qué son?

Los sulfatos son tensioactivos, es decir, agentes limpiadores que crean espuma y eliminan grasa y suciedad. Los más usados son el SLS (sodium lauryl sulfate) y el SLES (sodium laureth sulfate). Los encontrás en shampoos, geles de ducha, jabones y dentífricos.

¿Por qué tienen mala fama?

Los sulfatos, especialmente el SLS, pueden ser irritantes para algunas personas. Son limpiadores potentes que, en concentraciones altas o con uso frecuente, pueden:

  • Resecar el cabello y la piel al eliminar los aceites naturales.
  • Irritar pieles sensibles o con condiciones como rosácea o dermatitis.
  • Desvanecer el color en cabello teñido.

¿Son peligrosos para la salud?

No. La idea de que los sulfatos causan cáncer es un mito sin base científica. El SLS es un irritante conocido (de hecho, se usa como irritante estándar en estudios dermatológicos), pero irritante no es lo mismo que tóxico o cancerígeno.

El SLES, por su parte, es más suave que el SLS y raramente causa irritación en las concentraciones usadas en productos de higiene personal.

¿Cuándo tiene sentido evitarlos?

Si tenés piel sensible, rosácea, dermatitis o cabello muy seco o teñido, reducir o eliminar los sulfatos puede mejorar tu situación. No porque sean peligrosos, sino porque son demasiado eficaces limpiando para tu tipo de piel o cabello específico.

Siliconas: ¿asfixian la piel y el cabello?

¿Qué son?

Las siliconas son polímeros sintéticos derivados del silicio. En cosmética, crean una capa protectora que da suavidad, brillo y una sensación sedosa. Las más comunes son dimethicone, cyclomethicone, amodimethicone y cyclopentasiloxane.

El mito de que "tapan los poros"

Una de las creencias más extendidas es que las siliconas "asfixian" la piel o el cabello al crear una barrera impermeable. La realidad es que la mayoría de las siliconas usadas en cosmética son permeables al aire y al vapor de agua. No "tapan" los poros ni impiden que la piel respire.

De hecho, el dimethicone es tan suave y bien tolerado que se usa en productos dermatológicos, cremas para bebés e incluso en tratamientos para cicatrices.

¿Cuándo pueden ser problemáticas?

En el cabello, las siliconas no solubles en agua (como el dimethicone) pueden acumularse con el tiempo si no se lavan correctamente, generando una sensación de pesadez. Esto se resuelve con un lavado clarificante ocasional, no eliminando las siliconas por completo.

Para la piel, la preocupación legítima es ambiental: algunas siliconas no son biodegradables y pueden acumularse en el medio ambiente acuático.

El negocio del "libre de"

La industria del "sin parabenos, sin sulfatos, sin siliconas" mueve miles de millones de dólares. Esto no significa que sea una estafa, pero sí que hay incentivos económicos enormes para mantener el miedo:

  • Los productos "free-from" suelen costar más. El consumidor paga un premium por la percepción de seguridad.
  • Los sustitutos no siempre son mejores. Algunos conservantes alternativos a los parabenos son menos estudiados y potencialmente más irritantes.
  • El marketing del miedo funciona. Es más fácil vender "sin X" que explicar por qué X es seguro.

El problema de los sustitutos

Cuando se eliminan los parabenos, hay que reemplazarlos con otros conservantes. Algunos de estos sustitutos, como el methylisothiazolinone, resultaron ser mucho más alergénicos que los parabenos que reemplazaron. La UE tuvo que restringir su uso en productos leave-on precisamente por las reacciones adversas.

Un enfoque basado en evidencia

En lugar de evitar ingredientes por moda, te proponemos un enfoque más racional:

  1. Conocé tu piel. Si no tenés sensibilidad particular, los parabenos, sulfatos y siliconas en productos bien formulados no van a hacerte daño.
  2. Priorizá la formulación completa. Un producto es más que la suma de sus ingredientes. La concentración, la combinación y la calidad de la formulación importan más que la presencia o ausencia de un ingrediente individual.
  3. Buscá evidencia, no testimonios. Un estudio científico revisado por pares tiene más peso que mil reseñas anecdóticas.
  4. Desconfiá del alarmismo. Si alguien te dice que un ingrediente aprobado por todas las agencias regulatorias del mundo es peligroso, pedile la evidencia.
  5. Respetá tus preferencias. Si preferís evitar estos ingredientes por motivos personales, ambientales o filosóficos, es totalmente válido. Lo que no es válido es el miedo sin fundamento.

Qué hacemos en SUNKISS

Nuestro enfoque en SUNKISS es formular con los mejores ingredientes para cada función, priorizando la eficacia y la seguridad. Nuestros autobronceantes en mousse utilizan ingredientes seleccionados por su rendimiento y perfil de seguridad, no por tendencias de marketing.

El DHA que usamos es de origen vegetal y está extensamente estudiado como el activo autobronceante más seguro y efectivo disponible. Lo combinamos con ingredientes hidratantes y nutritivos que preparan y cuidan tu piel durante el proceso de bronceado.

Si tenés piel sensible y querés empezar con un bronceado suave y controlado, nuestro gradual tan es ideal: podés ir construyendo color gradualmente mientras hidratás tu piel.

El resumen honesto

  • Parabenos: seguros en las concentraciones usadas en cosmética según la ciencia actual. El debate sobre exposición acumulativa sigue abierto.
  • Sulfatos: no son tóxicos ni cancerígenos. Pueden irritar pieles sensibles. Evitalos si tu piel te lo pide, no por miedo.
  • Siliconas: no asfixian la piel ni causan acné. La preocupación legítima es ambiental, no de salud.

La mejor decisión es la informada. No dejes que el marketing del miedo elija por vos. Investigá, consultá fuentes científicas y, sobre todo, escuchá a tu piel. Y cuando busques un bronceado dorado sin sol, visitá nuestra tienda online y descubrí productos formulados con criterio, no con tendencias.

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